¿Sabías que las emociones pueden afectar tus inversiones?

Las finanzas convencionales se basan en teorías que asumen que todo individuo actúa de manera lógica y racional. Sin embargo, la cantidad de excepciones a la  regla dejó en evidencia que las personas no necesariamente se comportan de esa manera. Esta noción dio paso al surgimiento de las “finanzas del comportamiento”, una teoría para explicar estas conductas.

Los “padres” de esta teoría fueron los psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky, que junto al economista Richard Thaler se especializaron en los sesgos cognitivos y heurísticos que llevan a los individuos a comportarse de manera irracional e inesperada.

Ya sea por un anclaje innecesario, un sesgo de disponibilidad o simplemente un “seguir a la manada” es probable que en mayor o menor medida, todo inversor haya caído en las redes de los distintos sesgos de y comportamientos irracionales que enlista las finanzas del comportamiento o conductuales (del inglés Behavioral Finance).

Repasemos cuáles son los sesgos cognitivos planteados por estas teorías:

  • Contabilidad mental:
    Este sesgo describe cómo los individuos organizamos nuestro dinero y tomamos decisiones apoyándonos en distintos criterios como por ejemplo, la fuente del dinero y su propósito de gasto. Por ejemplo, si uno recibe dinero de manera inesperada, muy probablemente lo gastará en cuestiones de ocio mientras que el dinero del salario, lo destinará al pago de cuentas y otras obligaciones.
  • Efecto anclaje:
    El efecto anclaje es un sesgo cognitivo que describe la tendencia de los individuos a confiar demasiado en la primera información que recibe a la hora de tomar decisiones. En los procesos de toma de decisión, el anclaje ocurre cuando los individuos usan una información inicial para hacer decisiones posteriores. Un ejemplo lo encontramos a la hora de discutir o regatear el precio de cualquier objeto por el cual debamos pagar o recibir un valor. El precio establecido en el momento inicial será nuestro punto de referencia a la hora de comparar o realizar propuestas. Sabiendo esto, si el precio inicial es muy alto es muy probable que, aunque bajemos el precio, el costo final establecido continúe siendo mayor del que probablemente estábamos dispuestos a pagar, pero menor en comparación con el anterior.
  • Sesgo retrospectivo y de confirmación
    Tanto los sesgos retrospectivos como de confirmación dan cuenta de que ver las cosas no significa necesariamente creerlas. Un sesgo de confirmación deja en evidencia que la gente tiende a prestar más atención a información novedosa que confirma alguna creencia u opinión previa. El sesgo retrospectivo, en cambio, tiene que ver con esa tendencia a creer que que una vez sucedidos los hechos, era evidente que se darían de esa forma.

  • Cuando creemos de manera errónea que un hecho aislado hace que sea más probable que ocurra otro evento independiente no relacionado, estamos cayendo en la falacia del apostador.

  • Como individuos, tenemos cierta tendencia al comportamiento gregoriano, esta conducta refleja nuestra propensión a seguir las mismas decisiones que toma un gran grupo, sean o no decisiones racionales.

  • Además, muchos inversores tienden a un exceso de confianza que los lleva a creer que están más capacitados de lo que realmente están para realizar ciertas tareas. En ese sentido también se da la reacción exagerada, una tendencia a reaccionar ante la novedad con una respuesta desproporcionadamente fuerte.

  • Además, los susodichos Kanheman y Tversky desarrollaron la teoría prospectiva para reflejar las diferencias en la forma en la que la gente interpreta pérdidas y ganancias. En promedio, los individuos tienden a ser más sensibles ante una pérdida que una ganancia, por más que se trate de montos iguales.

Tener conocimiento de estos sesgos cognitivos ayudará a mejorar tus prácticas financieras y aplicar ese conocimiento a tu propia inversión para tomar medidas correctivas cuando sea necesario. Con suerte, tus futuras decisiones financieras serán algo más racionales y por ende, mucho más lucrativas.

 

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